miércoles, 15 de abril de 2026

 

Más de 5 millones de toneladas de CO2 emitidas en Medio Oriente

El conflicto bélico no solo trae muertes y daños económicos. En dos semanas se emitió tanto CO2 como en 84 países juntos.

La guerra que Estados Unidos, Israel e Irán emitió 5 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) en los primeros 14 días. Este hecho, un desastre en términos ambientales, igual la producción mundial de carbono más rápido que 84 países juntos.

Buena parte del daño ecológico causado por el conflicto bélico se produce por los ataques directos a las infraestructuras energéticas, las bases militares, las zonas civiles y los barcos enaltamar. Así, además de lamentar miles de muertos y daños, toda la región quedará marcada por una notable desmejora en la calidad de vida de los ciudadanos de Medio Oriente y de otras regiones.

Los incendios en las refinerías demuestran que el cambio climático no puede sino agravarse, cuando los combustibles fósiles son el eje de una política internacional belicista.

Sin embargo, el principal daño al medioambiente en términos de emisión de dióxido de carbono es la destrucción de edificios de civiles: Estados Unidos e Israel aseguran haber derribado miles en Irán. Según la organización Media Luna Roja Iraní al menos unos 20 mil edificios civiles fueron objetivos de guerra en su país, lo que significaría unas 2,4 millones de toneladas de emisiones de CO2 solamente en remover los restos, detonarlos si hace falta o demolerlos, y luego alisar el terreno. Además, el país de Netanyahu atacó a cientos de construcciones en el Líbano, por lo cual la región sigue sumando emisiones fuera de Irán. 

El combustible

Que la guerra sea a distancia potencia el problema: algunos bombarderos estadounidenses han salido desde Inglaterra para atacar a Irán. Aproximadamente entre 150 y 270 millones de litros de combustible fueron utilizados en las últimas semanas entre aeronaves, buques y vehículos de apoyo. Solo este factor sumó 529 mil emisiones de dióxido de carbono.

En cuanto a ataques, solo un bombardeo de Israel a cuatro depósitos de combustible en Teherán causaron que la capital iraní quedara cubierta de nubes oscuras y lluvia negra que generó quemaduras químicas. Entre 2,5 y 6 millones de toneladas de dióxido de carbono fueron quemados por esa y otras ofensivas, incluyendo las respuestas de la nación islámica. Este tipo de ataques acumularon 1,88 millones de toneladas de emisiones de CO2.

Artillería y equipaje militar

Solo en las primeras dos semanas Estados Unidos habría perdido cuatro aviones, mientras que a Irán le destruyeron 28 aeronaves, 21 buques de guerra y hasta 300 lanzadores de misiles. Solo estas pérdidas implicaron 172 mil toneladas de CO2.

Las bombas, drones y misiles también aportaron lo suyo. En los 14 días iniciales el tándem estadounidense-israelí atacó 6 mil veces a Irán, e Irán respondió con mil misiles y 2 mil drones, junto con 1900 interceptores de defensa. Toda esta artillería significó 55 mil toneladas de dióxido de carbono.

Los ataques a las bases militares también generan graves impactos ambientaless, dado que en estas edificaciones hay todo tipo de combustibles, aceites, metales pesados, compuestos energéticos. Los incendios podrían liberar compuestos químicos altamente tóxicos como dioxinas y furanos.

El número total del estudio ambiental sobre el impacto de la guerra en Medio Oriente arroja 5.055.016 toneladas de dióxido de carbono. En caso de anualizarse el resultado de estas dos semanas serían 131.430.416 toneladas de CO2, prácticamente la misma cantidad que Kuwait, que depende altamente de los combustibles fósiles, y que los 84 países que menos CO2 emiten.

Mal augurio

Fred Otu-Larbi, docente de la Universidad de Energía y Recursos Naturales de Ghana y principal autor del estudio, prevee que “las emisiones aumentarán rápidamente a medida que avance el conflicto” y afirmó que esto se debe a los constantes ataques en instalaciones petroleras. El experto lamentó que “todos debemos convivir con las consecuencias del cambio climático” y agregó que es inaceptable “quemar las emisiones anuales de Islandia en dos semanas”.

En consonancia, Bigger también sostuvo que las incursiones militares contra las petroleras pueden traer un correlato aún peor y criticó a su país de origen. “Cada crisis energética impulsada por Estados Unidos ha ido seguida de un aumento en la perforación, nuevas terminales de GNL y nueva infraestructura de combustibles fósiles. Esta guerra corre el riesgo de consolidar la dependencia del carbono en otra generación“, expresó sobre un futuro posiblemente peor.

“Es una guerra por la economía política de los combustibles fósiles, y quienes pagan el precio son los civiles iraníe

s y las comunidades obreras de todo el mundo", cuestionó el experto. Se espera que todo Medio Oriente deba convivir durante décadas con los desperdicios ambientales de las últimas semanas, principalmente Irán.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2026/03/22/mas-de-5-millones-de-toneladas-de-co2-emitidas-en-medio-oriente/

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El mayor humedal del planeta

El Gobierno brasileño amplía las áreas protegidas en el Pantanal


El Gobierno brasileño anunció este domingo la ampliación en un 70% de dos áreas protegidas situadas en el Pantanal, el mayor humedal del planeta.

La superficie conjunta del Parque Nacional del Pantanal Matogrossense y de la Estación Ecológica de Taiamã sumará 104.200 hectáreas adicionales.

Esto supone aumentar el área total de humedal bajo protección del 4,7% al 5,4%, según un comunicado del Ministerio de Medioambiente.

La dependencia afirmó que la ampliación “fortalece” la resiliencia del ecosistema frente al cambio climático, así como la protección de especies amenazadas y de criaderos de peces.

Además, la decisión refuerza acciones de combate a los incendios, una de las principales amenazas al humedal, gracias a la ampliación de las brigadas de bomberos.

El anuncio sobre la ampliación fue realizado por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante la ceremonia inaugural de la decimoquinta conferencia de la ONU sobre especies migratorias (COP15) en la ciudad de Campo Grande, considerada como la puerta de entrada al Pantanal. “No habrá prosperidad duradera en Latinoamérica sin la protección de la biodiversidad”, declaró.

El Pantanal, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad y que Brasil comparte con Paraguay y Bolivia, es el hábitat de cientos de especies de animales, como el jaguar, el tapir y el oso hormiguero. Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2026/03/23/el-gobierno-brasileno-amplia-las-areas-protegidas-en-el-panta

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Litio en Argentina: qué plantea el plan para proteger la reserva Los Andes y los impactos en la población de flamencos

Los salares y sus lagunas y arroyos son oasis en el desierto de la Reserva Natural de Fauna Silvestre Los Andes, en la provincia de Salta, en el noroeste de Argentina. “La explotación del litio ya es en sí problemática, debido a que requiere de muchísima agua, justamente en un ecosistema donde el agua es escasísima. En Salta lo es aún más, debido a que las lagunas son mucho más pequeñas comparadas con las de otra provincia que explota y explora litio, como [la vecina] Jujuy”, explica el biólogo Flavio Moschione, de la Administración de Parques Nacionales, especializado en aves acuáticas y uno de los expertos que participó en el plan de manejo de la reserva, ideado entre 2017 y 2018 para proteger la biodiversidad y los salares de esta área protegida.

Dicho plan de manejo quedó en los papeles, como informa Mongabay Latam junto al Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) en una investigación del especial Litio en Conflicto.

Leer más | Litio en Conflicto lanza una herramienta para rastrear los proyectos de litio de ocho países de Latinoamérica

Los Andes es un gran desierto lleno de vida, hogar de flamencos y lagartos en peligro donde confluyen las ecorregiones de la Puna y el Altoandino. La reserva es tan importante para la provincia de Salta que representa el 80 % de toda la superficie que el gobierno provincial ha declarado como área protegida. Desde su creación en 1980 necesita un plan de manejo pero las autoridades no consiguen implementarlo.

La reserva tiene una extensión de 14 450 kilómetros cuadrados en el noroeste de Argentina, más que países como Jamaica, Líbano o Montenegro. Pero apenas cuenta con un único guardaparque, sin vehículo, para cuidar sus salares y salinas de alta montaña, sus vicuñas y sus sitios arqueológicos y ceremoniales.

“La biota y la poca gente que vive en la Puna salteña dependen de esa agua, del agua de los salares”, agrega el biólogo Moschione. Por eso, el plan de manejo archivado incluía un programa de mejoramiento del acceso al agua para pobladores locales y a energías alternativas, además del aumento de los ingresos familiares a través del mejoramiento de la productividad ganadera. “En la minería del litio lo que más importa es el agua. Estos ecosistemas son humedales, captadores de dióxido de carbono, reguladores climáticos e hídricos. Su destrucción no sólo afecta a las comunidades locales sino al conjunto de la ciudadanía”, dice Melisa Argento, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y quien ha documentado la relación entre comunidades indígenas y mineras de litio.

Son, además, cuencas endorreicas, es decir, cerradas. Funcionan como una olla. Como explican Argento y su colega Bruno Fornillo en su libro Todo sobre el litio, forman “un delicado equilibrio natural que garantiza la supervivencia de las cadenas de la vida microbacteriana, tróficas (interconexión alimentaria de especies) y antrópicas”. Las mineras miran solo al salar, explican, pero hay que pensarlo como si éstos fueran el iris de un ojo.

No sólo son ricos en litio: también en potasio, magnesio, calcio, boro y otros elementos químicos, explicó Argento junto a Ariel Slipak y Florencia Puente en un capítulo del libro La transición energética en Argentina.  Los científicos que trabajaron en el plan de manejo temen que la minería pueda impactar en las poblaciones de varias especies en riesgo y con poblaciones decrecientes. Una de ellas es el flamenco andino, cuyo estatus es Vulnerable.

“La colonia reproductiva de flamenco andino del salar de Llullaillaco, ubicado muy cerca del Cerro Llullaillaco, dejó de reproducir hace unos años y no se ha vuelto a instalar en la zona. En el salar de Pastos Grande, este año hubo apenas 11 nidos, cuando usualmente tenían entre 150 y 200”, dice el biólogo Moschione.

En estos dos salares opera la china Ganfeng. Mongabay Latam se comunicó por varios medios con la compañía, incluyendo a Juan Gilly, su director de Legales, Relaciones Institucionales y Comunitarias en Salta, también presidente de la Cámara de Minería de la provincia, pero no recibió respuestas.

“Como en los lugares donde nifidicaban ya no lo pueden hacer, los flamencos tratan de colonizar otros sitios, como la Laguna Socompa”, pero no son óptimos, afirma el biólogo, como sí lo eran los que ahora ocupan las mineras. No supera los 25 flamencos, dice. Hay preocupaciones similares del otro lado de la frontera, en Chile.

Hay otras especies endémicas que requieren de lagunas con volumen de agua suficiente para nidificar, como la gallareta cornuda, considerada como Casi Amenazada y con una población decreciente. “Si hay mineras, hay gente. Si hay personas, hay basura. Si hay basura hay gaviotas. Estas gaviotas predan los nidos de las gallaretas”, explica Moschione.



La zonificación abandonada

El plan de manejo aprobado planteó un plan concreto para elevar los estándares ambientales de la minería en la reserva, incluyendo estrategias para mejorar la gestión ambiental de las empresas y los procesos de evaluación de los Informes de Impacto Ambiental (IIA).

Sobre todo implicaba una zonificación del área protegida. Esa delimitación crearía una zona núcleo —la de conservación más restrictiva— limitada solo para actividades científicas y de educación. Luego habría una zona de uso restringido para actividades como la ganadería tradicional y el turismo, siempre que no causen impacto ambiental. Y, por último, una zona de uso sustentable que permitiría actividades como la minería, con algunas restricciones para procurar la mayor sustentabilidad posible y reducir los impactos no deseados.

Esa zonificación era central, coinciden exfuncionarios, funcionarios y expertos consultados por Mongabay Latam. Precisaba la ubicación de especies emblemáticas, los atractivos turísticos dentro de la reserva y los sitios de mayor prioridad para la conservación, como el Cono de Arita, el salar de Río Grande o el mirador de Llullaillaco. Incluso planteaba la posibilidad de ampliar los límites del área protegida. Como advierte el documento oficial de 2018, “se requiere una negociación con el sector empresarial minero para poder concretar algunos de los polígonos de la zona de uso restringido que podrían estar lesionando derechos adquiridos de algunas empresas”.

El 3 de agosto de 2018, el Gobierno de Salta publicó la aprobación del plan de manejo en el Boletín Oficial de la provincia. Pero todo quedó en papel.

Los fondos del BID

El documento no especifica cuánto dinero se invirtió en el engavetado plan de manejo de la reserva Los Andes, pero sí quién lo financió: el préstamo 2835/OC-AR del Banco Interamericano de Desarrollo, como parte del “Programa de Desarrollo Turístico Sustentable de la Provincia de Salta, Argentina”.

Lo que sí precisaba el documento era la inversión necesaria para la ejecución de los 60 proyectos que el plan propuso desarrollar en un plazo de cinco años, es decir hasta 2023. Se calculó una inversión requerida de unos 65.9 millones de pesos argentinos (4,3 millones de dólares de la época). El 42.36 % de ese monto ya contaba con una fuente de financiamiento asegurada. Aún así, el Gobierno salteño decidió no ejecutarlo.

Del total invertido en la implementación, poco menos de la mitad (el 43 %) se iba a destinar a proyectos con beneficio directo para los pobladores locales, el 30 % al fortalecimiento de la gestión pública, el 15 % a impacto ambiental exclusivo y el 12 % a la generación y gestión de información. Para cubrir los fondos que aún no tenían una fuente identificada, el plan proponía la creación de un fideicomiso, cuyos recursos provendrían de la cooperación internacional, aportes del Estado, empresas privadas y la generación de fondos propios mediante tarifas y cánones. 

Mongabay Latam se comunicó a finales de enero con el BID para consultar si el organismo había tomado medidas o estaba al tanto de que había financiado un proyecto frustrado por las autoridades que recibieron los fondos. El banco multilateral no respondió.

La reserva, donde ese turismo sustentable que se buscaba promover es cada vez más escaso, especialmente después de la pandemia, ahora es tierra de mineras. El litio es prioridad para la provincia de Salta y también en la política productiva nacional. Como dice un funcionario público del área ambiental, “dentro de nuestros gobiernos, nuestros puntos de vista son considerados como un boicot a la producción y el desarrollo económico de la provincia”.

*Con la colaboración de Ruido.

*Imagen principal: laguna con una bandada de flamencos andinos en Argentina. Foto: Enrique Derlindati

Litio en Conflicto es un proyecto liderado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) en alianza con Consenso (Paraguay), La Región (Bolivia), Quinto Elemento Lab (México), Repórter Brasil (Brasil), Ruido (Argentina), Climate Tracker América Latina, Dialogue EarthMongabay Latamy Columbia Journalism Investigations (CJI) sobre cómo está funcionando la industria del litio en América Latina. Con el apoyo del equipo legal El Veinte.

Fuente: https://es.mongabay.com/2026/03/litio-argentina-reserva-los-andes-impactos-flamencos/




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